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COSAS QUE APRENDÍ EN EL 2016

Estando a once días de darle la bienvenida al 2017, no puedo evitar pensar en todo lo que ocurrió en este año tan caótico. Bien lo dijo mi prima “tan difícil y necesario”, vaya que lo fue. Recuerdo cada mes, cada momento, cada risa y qué la provocó, cada abrazo, cada aroma, cada beso, cada lágrima. No solo porque tengo una terriblemente buena memoria, sino porque fueron reacciones a emociones muy fuertes que me fueron transformando desde enero hasta hoy, que les vengo a compartir esto.

Así fue que logré conformar los decretos de mi lista Cosas que aprendí en el 2016. El año pasado los invité a que me ayudaran a brindar, por lo bueno y lo malo, lo mejor y lo peor del 2015. Logramos juntar  365 brindis, uno por cada día para demostrar que a pesar de todo,  ponemos la cabeza en alto porque la vida sigue. Aunque este año la idea me pasó por la cabeza, pensé que sería un poco repetitiva y de ahí surgió la lista.

Se las voy a ir compartiendo por partes durante estos días, porque es probable que se me vayan ocurriendo más.

 

COSAS QUE APRENDÍ EN EL 2016

  1. No me auto conozco si no me redefino.

Durante mucho tiempo definí mi mayor defecto como el perfeccionismo, porque lo fue durante varios años donde nunca supe hasta qué punto era suficiente. Que mis logros no valían y mis defectos eran la cosa más horrible del mundo (así pensaba). Uno piensa que auto conocerse es responder a ese tipo de preguntas una sola vez y se acabó, pero no.

Auto conocerse va más allá de eso. Es replantearse las preguntas una y otra vez, definirse y redefinirse, porque somos seres cambiantes. Nos forjamos de nuestras experiencias, nuestros errores y aciertos. Así que, update: mi mayor defecto ya no es ser perfeccionista, es ser tolerante.

  1. El amor es raro y aparece en lugares aún más raros… pero no hay que hacerle el fuchi.

No he hablado mucho del asunto, pero hace un par de meses me hice una cuenta de Tinder con dos motivos: el primero era mera curiosidad, ya que varias amigas lo estaban usando. El segundo para escribir un post en el blog, pero conforme pasa el tiempo, mi perspectiva es muy diferente… así que queda pendiente.

A lo que voy no es que haya encontrado el amor en Tinder  (¿o sí?) pero que es una alternativa más que aunque suena súper descabellada, porque se trata de conocer personas en Internet y quedar de verse en persona sabiendo que corres el riesgo de que sea totalmente lo contrario a lo que parece.

Llámenle como quieran: Tinder, un hospital, una biblioteca, la cárcel, un bar de mala muerte, un funeral. El amor surge de donde sea, eso es lo más fascinante. Así que antes de hacer caras feas, pensemos en la posibilidad.

  1. No importa cuánto te esfuerces, siempre habrá alguien que te pondrá el pie para que caigas.

Esta fue la primera cosa que anoté en mi lista, aunque aparezca en el número tres, porque fue la más reciente. Long story short, me metí a un concurso y no gané. Alguien puso likes falsos en mi comentario para que pareciera que estaba haciendo trampa y me descalificaran.

Da rabia y frustración, porque cuando uno juega limpio no se espera esa clase de plot twist. A pesar de que busquemos lo mismo y solo pueda haber un ganador, jamás podré entender cómo podrá disfrutar su premio a costa de que pisoteó a los demás. ¿Recuerdan ese post llamado Cómo ganar concursos? Esperen la segunda parte, la de Cómo perder concursos.

 

¿Cuáles son las lecciones que aprendieron este año? Déjenmelas en los comentarios 🙂

 

Nos leemos en la próxima

 

-Sofía.

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1 Comment

  • Reply Claudia Gabriela Tena Avalos

    Muy sabios tus puntos y lo que aprendí en este año fue a valorar lo que realmente es importante y que debí sacar personas negativas y malas de mi vida y fue un año mucho mucho más feliz y tranquilo la verdad gracias a Dios doy por todo lo que me ha dado te amo hija para siempre ❤

    diciembre 21, 2016 at 2:27 pm
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