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Coming of age

DESEOS

¿Cuántas formas diferentes de pedir deseos existen?

-Las velitas de cumpleaños

-Aventar una moneda en una fuente

-Las pestañas

-11:11

-Estrellas fugaces

-Una moneda en la calle

-Ver un bochito

-Las cadenas de Whatsapp

-Los globos de cantoya

Y ya no me acuerdo de más.

Y ¿cuántas de esas veces no se cumplió? O tal vez eso creímos porque no pasó en el momento en el que lo pedíamos. Uno trata de alejarse de todas estas supersticiones, ¿saben? Pero de vez en cuando es inevitable creer que, dadas las circunstancias y si lo pides con todas tus fuerzas, el universo va a conspirar en tu favor.

Mi parte favorita de los cumpleaños era cuando me cantaban las mañanitas y luego soplaba las velas, porque usualmente ya sabía cuál era mi deseo. Este último 14 de marzo cumplí 21 y me quedé como de NO ESPEREN, NO SÉ QUÉ SIGUE. NO SÉ QUÉ HACER. DENME CINCO MINUTOS. Quizás porque en ese momento, no me faltaba nada: estaba con las personas correctas en el lugar perfecto comiendo lo que más me gusta. Y mi subconsciente dijo No te necesitamos, universo. Por hoy no hay deseos.

Pero de pequeña la cosa era bien diferente. Recuerdo que con mis amigas nos quitábamos las pestañas de las mejillas y pedíamos deseos, y luego nos preguntábamos qué había sido. Usualmente no decíamos, pero uno se podía imaginar.

Dicen también que uno atrae lo que pensamos, lo que proyectamos. Creo que esto lo leí entre las frases de un proverbio chino, y la primera vez pensé Ojalá fuera tan sencillo como eso. Porque ¿se imaginan? Que uno pensara que quiere ir a Coachella y al día siguiente ya estuviera allá. Well no, no es eso a lo que se refiere.

Depende más que nada de nuestras acciones. De las decisiones que vamos tomando y que nos acercan o alejan de ese deseo, de las personas que se van involucrando y nos ayudan o nos perjudican y sobre todo, de nuestra reacción ante las malas rachas. Por ejemplo, cuando tenía como diez años, yo no sabía bien qué quería ser de grande pero estaba segura de que una de mis metas era ser escritora. Ahora ya pasaron más de diez años y no es solo un deseo, sino una meta o un objetivo ya logrado a menor escala 🙂

Lo malo no es soñar. Lo malo no es pedir deseos. Lo malo es quedarse con los brazos cruzados  esperando a que sucedan.

¡Nos leemos en la próxima!

 

-Sofía.

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1 Comment

  • Reply Claudia Gabriela Tena Avalos

    Que lindo lo que reflexionas los deseos son impulsos para seguir adelante parte del proceso para avanzar en nuestra vida y disfrutar cada cosa que nos sucede y logramos Love you nena❤️

    abril 14, 2017 at 10:45 am
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