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¿SIGO SIENDO VEGANA?

Vamos a sincerarnos.

En julio del 2015, aquella época donde apenas estaba comenzando a ser vegana, una de mis youtubers favoritas subió un video que se llamaba “Ya no soy vegana”. Recibió todo tipo de comentarios, tanto ofensivos como de apoyo a su decisión y yo me mantuve totalmente ajena de ello. Vi el video como diez veces y sus palabras no tenían sentido para mí. No podía entender sus explicaciones, no hasta ahora que lo volví a ver y digamos que, me puse en su lugar.

Desde que empecé el blog (y mucho antes), me han escuchado y leído sobre este estilo de vida que adopté hace año y siete meses aproximadamente. Ha habido muchos altos y bajos en el camino y hoy vengo a platicarles de por qué soy y no soy vegana.

El veganismo me trajo MUCHAS cosas buenas, tanto en mi salud física como mental. Me hizo más empática y mucho más centrada y consciente de lo que sucede alrededor de mí, pero no les voy a mentir respecto a las cosas feas. Esos desafíos con los que tuve lidiar en este camino tan solitario, porque a pesar de que conozco muchos bloggers y youtubers veganos, en mi círculo social no hay nadie vegano ni vegetariano con el que conviva frecuentemente.

Fue difícil porque muchas veces me vi acorralada en situaciones sociales, donde no había literalmente nada que pudiera comer. Recuerdo por ejemplo, la reunión familiar del año pasado donde hicieron una taquiza y yo comí tacos con pico de gallo y cacahuates. O en la boda de mi prima donde no pude comer ni la sopa ni el plato fuerte ni el postre, solo la ensalada.

Me aguanté, claro. Me dije a mí misma que era solo momentáneo porque era cierto. Pero mientras más veces ocurría, más me frustraba porque tenía que cenar antes  del evento o esperar a llegar a mi casa para poder comer algo. Y no es fácil tampoco organizar planes con mis amigos y buscar un lugar donde pueda encontrar opciones para mí que vayan más allá de un plato de verduras o fruta.

El veganismo está creciendo en México, eso es cierto, pero el área donde yo vivo va muy lento y las cosas que encuentro no me gustan, así que termino no comiendo ni una ni otra. Como ya les mencioné, comencé a frustrarme mucho, aburrirme de cocinar siempre lo mismo y en ocasiones, comer sola. Así que hace como un mes, me dije a mí misma “Está bien, voy a ser más flexible” y en eso puedo resumirles mi estilo de vida últimamente, en la flexibilidad.

No me convertí en una carnívora empedernida. He estado comiendo todo en porciones pequeñas para ver cómo reacciona mi cuerpo, también. Y como soy intolerante a la lactosa, tampoco puedo excederme. A lo largo de este camino he descubierto que hay muchas cosas que ya no me gustan, que prefiero sus versiones veganas  pero aún más importante: que quiero continuar siendo vegana.

Por mí y por lo que me rodea. Ser vegano repercute en todos los sentidos, aunque no lo crean, y ahora que lo sé y lo he estudiado, no puedo seguir ignorante al respecto. Así que mi plan es ser vegana en la medida que pueda pero tampoco frustrarme cuando estoy en una situación donde no me queda de otra. Y si se me antoja, me lo como. Y si no, saber que hay otras opciones también. No me quiero ir ni a un extremo ni a otro, todo se trata de encontrar un balance y créanme que yo todavía lo sigo buscando.

En fin, consideraba necesario compartirles esto. Voy a seguir recomendándoles restaurantes cool y veganos siempre que pueda y recetillas ricas también. Total, este espacio es para eso.

Los leo abajo!

 

-Sofía.

 

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1 Comment

  • Reply Claudia Gabriela Tena Avalos

    Difícil te ha sido lo sé pero el ser flexible te ha relajado un poco y eso es bueno té ves y eres feliz y es lo más importante XOXO❤️

    octubre 18, 2016 at 5:42 pm
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